Una alimentación balanceada desempeña un papel fundamental en el desarrollo físico e intelectual de los estudiantes.
Diversas investigaciones señalan que una buena nutrición favorece la concentración, la memoria y el rendimiento académico, mientras que una alimentación deficiente puede afectar negativamente el aprendizaje y el desempeño escolar.
Especialistas destacan que el consumo regular de frutas, verduras, proteínas y alimentos ricos en nutrientes proporciona la energía necesaria para las actividades diarias y contribuye al desarrollo cognitivo.
Además, los programas de educación alimentaria ayudan a fomentar hábitos saludables desde edades tempranas.
Expertos recomiendan que familias y centros educativos promuevan una alimentación equilibrada como parte esencial de la formación integral de niños y jóvenes.
Producción
· Naomi Meza – dnmeza@stvetelebasica.com
· Joseph Laínez – jdlainez@stvetelebasica.com