Cada 11 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Mujeres y Niñas en la Ciencia, una fecha proclamada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con el objetivo de reconocer el papel fundamental que desempeñan las mujeres en los campos científicos y tecnológicos, y promover su participación plena y equitativa.
A pesar de los avances, la brecha de género en áreas como la ingeniería, la tecnología y las matemáticas sigue siendo un desafío a nivel global. Según datos de organismos internacionales, las mujeres continúan subrepresentadas en carreras STEM, lo que limita no solo el desarrollo profesional femenino, sino también el potencial innovador de las sociedades.
El Día Mundial busca inspirar a niñas y jóvenes a interesarse por la ciencia, visibilizando referentes femeninos que han marcado la historia. Figuras como Marie Curie, pionera en el estudio de la radiactividad, y Katherine Johnson, matemática clave en las misiones espaciales de la NASA, demuestran que el talento no tiene género y que las oportunidades pueden transformar el rumbo de la historia.
El mensaje es claro: fomentar la curiosidad, fortalecer la educación en igualdad y abrir espacios de liderazgo para que más mujeres contribuyan al avance científico.
Impulsar la participación femenina en la ciencia no es solo una cuestión de equidad, sino una apuesta por el desarrollo sostenible y el progreso colectivo. Cada niña que descubre su pasión por la ciencia representa una oportunidad más para innovar, investigar y construir un futuro más justo y próspero para todos.